1-9-2 Amparo Palomares

Al plantear este ejercicio, me vino a la mente la emisión del bando de mi pueblo. Aunque en Tavernes estamos acostumbrados, es una de las cosas que más sorprende a los visitantes. Cada día pasa el coche emitiendo las defunciones. Dice el nombre de la persona, su apodo, los nombres de los parientes más cercanos, donde vivía…
Pasa muy despacio por toda las calles del pueblo y provoca un parón espectacular en los ruidos controlables del momento.
En las casas las conversaciones se cortan, en la calle se detienen hasta los ruidos de las obras. Nos esforzamos y acto seguido, recomponemos el puzle de información sonora, datos de parentesco, de motes… y con poco esfuerzo, podemos adivinar su edad, su nombre… y activa todo un mecanismo de memoria.
Se plantea este ejercicio como un homenaje a ese Circuito Perifónico que existió en posguerra. Yo veo un paralelismo claro con ese vestigio del pasado y he querido utilizarlo aquí en la playa de Valencia como un homenaje cultural a los circuitos periféricos que  todavía funcionan y sobre todo para experimentar cómo reacciona el espectador.
LA REACCION DE LOS VIANDANTES
Más que extrañeza, les provocaba risa. Nadie preguntó en qué consistía, miraban se reían y seguían.